Creo que voy a dejar el blog durante cuarenta días. Sí, no os extrañéis, ahora que el Vaticano recomienda abstinencia tecnológica en cuaresma (amén de la sexual y el ayuno, que yo sepa) creo yo, que seguir con este blog, sería algo así como... pecado, por ejemplo. Y claro, yo que comulgo todos los días con sus absurdos ideales no puedo convertirme en un pecador, eso estaría feo, muy pero que muy feo...
Pero bromas aparte, lo cierto es que ando bastante ocupado estos días, no tanto como Feijoó, eso ni dudarlo, que tiene que vender un coche para comprarse otro, además de joder nuestro idioma, entre otros asuntos; ni tanto como Zapatero, que tiene que follar trabajar un montón para conseguir un buen acuerdo en Euskadi, pero la verdad es que cosas que hacer si tengo, y una de ellas, tal vez la joya de la corona, bueno, de la corona nada que ya sabéis que yo con la monarquía lo justo, es tener una idea original, innovadora, y después transformarla en proyecto y conseguir que funcione, que anda que no es pedir ni nada tanta cosa, concretamente, es para un concurso de Innovación, y bueno, digamos que me vendrían de marabilla unas ideas, así que si se os ocurren ya sabéis donde estoy (desde luego, que morro tengo, que manera más sutil de decir que estoy desesperado porque el plazo se acaba en unos días y ni mis amigos ni yo tenemos idea de con que podemos participar).
Hoy os dejo una foto de un corazón pecador como el mío, ¿O debería decir cerebro? y la recomendación de que no os fieis de los periodistas, no siempre son lo que parecen, si no preguntadle al secretario de negocios británico y a su chaqueta.






