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¡Joder!

Bueno, la verdad es que empezar el post con un taco, no es muy estético, ni mucho menos elegante, pero que queréis que os diga, es la palabra que no dejé de repetirme durante toda la tarde de ayer, y todavía ahora retumba en mi cabeza cada vez que pienso en las elecciones, concretamente en las de mi país, Galiza, que del resultado de Euskadi no tengo nada en contra, es más, creo que puede ser positivo si pactan bien.
Como habréis visto, y si no ya os lo digo yo, el PP, con el señor Fraga Feijoó a la cabeza, ha vuelto al poder en Galiza consiguiendo una más que cómoda mayoría absoluta y hundiendo de paso al BNG y al PSOE, que, se han dejado un escaño cada uno, por mucho que las encuestas predijesen algo bien distinto, que eso si, yo creo que nadie se esperaba semejante resultado, yo el primero.
La verdad, no se como ha podido pasar esto, si a fin de cuentas, Anxo y Emilio no lo estaban haciendo tan mal, todo lo contrario, exceptuando un par de asuntillos, el bipartito lo hacía bastante bien, o por lo menos bastante mejor de lo que lo ha hecho el PP a lo largo de años y años de tedioso mandato, en los que no se ha hecho prácticamente nada.
Paso de ponerme a hacer balance de todo lo que han hecho, o dejado de hacer, eso ya sale en los periódicos, pero como gallego, puedo asegurar que desde que se fue a Madrid nuestro queridísimo Fraga (allí se quede mucho tiempo), se notó el cambio, y para mejor, sobre todo en asuntos sociales y de bienestar, que las famosas galescolas del BNG, o las voladuras de edificios ilegales en primera linea de costa son una realidad, y en tan solo una legislatura, que no está nada mal. Vamos, que yo sinceramente no entiendo este resultado, es más, hasta que el escrutinio, que seguí en directo desde las ediciones digitales de los periódicos, no llegó al 90 % no llegué a creérmelo, no quería créerme que hayamos sido tan estúpidos y hayamos cometido el mismo error por enésima vez, joder, si es que parecemos idiotas.
Esta mañana me he levantado y en lo primero que he pensado ha sido en que la hemos cagado, que otra vez el caciquismo, la corrupción y el no hacer nada que caracterizan los gobiernos populares, aquí en Galiza especialmente, han vuelto, y lo que más me jode, es que ha sido por culpa de la crisis, de una crisis de la que no tenemos la culpa, de la que nuestro presidente no tenía la culpa, pero que le ha costado el cargo y a nosotros... a nosotros espero que no nos salga muy cara esta decisión y dentro de cuatro años tenga que rectificar estas opiniones, aunque, no se porque me da a mi que no va a ser así.
Hoy, con estos resultados a la vista, y sintiéndolo mucho, me averguenzo de ser gallego.

¡Quiero morir!

Bueno, no por ahora, pero quién sabe, igual en un futuro no deseo seguir viviendo y, ante eso, solo hai una solución, la muerte. Semejante comienzo viene a que acabo de abrir El País, y he visto que en Italia este tema causa polémica, me refiero al derecho a morir dignamente, vamos, el derecho a la eutanasia, aunque sean otros quien la soliciten si tú no puedes.
Al parecer, el tribunal supremo italiano ha permitido que se deje de alimentar artificialmente a una chica que lleva nada más y nada menos que 16 años en coma irreversible, casi la mitad de su vida, a petición de su familia, y eso ha cabreado a los de siempre, la iglesia y la derecha, vamos, al papa & Co. y a los colegas de Berlusconi que consideran que dejar de alimentar por un tubo a la chica para que pueda abandonar de una vez su ¿vida? es casi un asesinato.
Pero eso no es si cabe lo más llamativo del caso, lo peor, es que ahora ningún hospital de su región quiere hacerse cargo de la sentencia, resumiendo, que se van a tener que buscar la vida para desconectarla, aunque dicho de esta manera pueda parecer irónico.
Sinceramente, me alegro de que se vayan emitiendo sentencias de este tipo, porque me apuesto lo que sea, a que si cualquiera de las personas que ahora mismo condenan la sentencia, llaman a los padres asesinos, o incluso piden que el fallecimiento sea gravado en vídeo y difundido, entre otras aberraciones, tuvieran a su hija en este estado, pensarían igual que los padres de esta mujer, que, de una vez por todas, podrá descansar en paz.
No se a vosotros, pero si algún día, estuviese en coma o muy enfermo, por no especificar, yo también querría morir, y creo que tengo todo el derecho del mundo, por mucho que otros se nieguen a reconocerlo.

Averiado

A todos se nos ha estropeado alguna vez algún aparato electrónico, y teniendo en cuenta el elevado precio que suelen tener, el uso que les damos o simplemente lo que tenemos almacenado en su interior, que dejen de funcionar nos da una rabia impresionante, que en ocasiones acaba ante las organizadores de consumidores, como está ocurriendo con Sony y su Play Station 3.


Resulta que en uno de los modelos de la mencionada videoconsola, de precios desorbitados, se está produciendo un fallo generalizado en su lector Blue-ray que ha hecho que se saturen los servicios de reparaciones de la compañía hasta el punto de que se tarda unos tres meses en reparar el "juguetito" lo que ha llevado a varios afectados a denunciar este caso ante las organizaciones de consumidores.

Lo cierto es que si que se te estropee un aparato ya es por si solo desagradable, que encima tarden tres meses en reparártelo porque están saturados seguramente por un fallo de producción (no es normal tantos problemas en la misma pieza de la videoconsola) es realmente vergonzoso e impropio de las que se supone es una de las mejores compañías tecnológicas del mundo.
Aunque, hablando de Sony, el año pasado también se me averió mi cámara digital de esta misma marca, y tardaron más de un mes de devolvérmela y eso gracias a que estaba en garantía.
En fin, que como siempre los que perdemos somos los consumidores, da igual en que, en telefonía, en electrónica, en todo.

Luchando contra las telefónicas

Estoy seguro de que todo el mundo ha vivido en alguna ocasión la incompetencia de los teleoperadores y de las máquinas que poco a poco los van substituyendo, pues bien, en esta ocasión voy a contaros lo que me sucedió el otro día con uno de ellos, o mejor dicho, con varios de ellos.
Resulta que hace unos meses me di de alta en la compañía de telefonía azul (todos sabeis de sobra cual es) con un contrato de prepago, hasta ahí todo muy bien, todo perfecto.
Poco después, me mandaron un sms avisándome de que si me registraba con mis datos personales en su página de Internet, me regalaban 6 euros de saldo, vamos, me dieron la alegría del día, y en cuanto encendí el ordenador me metí en el enlace que me daban y cubrí el interminable, absurdo y cotilla cuestionario con mis datos. Tras cinco minutos cubriendo tonterías, acabé por fin y le di a aceptar, no tardó ni un segundo en aparecer una ventanita diciéndome de que había un error, que lo intentase más tarde, me olvidé del tema y no volví a probar hasta dos meses después cuando me acordé del asunto. Otra vez la misma mierda de formulario y otra vez a cubrirlo y otra vez a acabar con una cara de jilipollas de libro cuando me dio el mismo error y otra vez la misma cara cuando volví a cubrirlo y me dio el mismo error y otra vez...
Harto de perder el tiempo, decidí llamar al número gratuito de mi operadora para quejarme y para que me explicasen porque la página web de la compañía con mayores ingresos de España no funciona. Me recibió una máquina, a la que le tuve que gritar tres veces que me pusiese con reclamaciones y luego se puso al teléfono una tía, Mónica no se qué... que me preguntó que que me pasaba (todo eso acompañado de un infernal ruído de fondo que provocó que tuviese que poner a tope el altavoz), le expliqué el problema y me pasó con el departamento de no se qué, tuve que esperar un rato acompañado de una música super pesada hasta que me contestó un tío, este me dijo que era culpa de mi ordenador y cuando lo negué me dijo que llamase a otro número, que allí me informarían, colgué de mala leche y por supuesto, pasé de llamar al numerito ese.
Volví a repetir el proceso, no había operadores disponibles.
Otra vez lo mismo.
Por fin, aunque a la tercera, la máquina me puso con una persona, pasó igual que con el primer operador, me pasó con la mitad de operadores, la músiquita insoportable de nuevo, el mismo ruído de fondo, otra vez lo mismo, hasta que me harté, colgué.
La verdad es que debo ser muy pesado, porque volví a llamar, esa vez no tuve el problema de la falta de operador, sino que me salió una teleoperadora y tras pedirme mi número de móvil, soportar la músiquita un rato y explicarle el problema tres veces, me ofreció cubrir el cuestionario por teléfono, por supuesto acepté. Ya ni me tenía que decir las preguntas, tenía el formulario en mi cabeza, cuando acabé, me dijo que recibiría el saldo en breve, colgué y me puse a esperar el sms de confirmación, no tardó ni un minuto en llegar, y efectivamente, mis esperados 6 euros ya estaban en mi poder, esperando ser devueltos a su legítimo dueño: mi compañía telefónica.
Miré el reloj, había perdido media hora y la pantalla del teléfono estaba cubierta por una capa de sudor, pero había ganado la batalla contra el poder y la opresión de las telefónicas que consideran que somos idiotas y que no servimos para nada más que ser timados una vez tras otra. De hecho, si el número no hubiese sido gratuito, a un precio de 10 ctms minuto que creo que es lo que me cuesta llamar a alguien de mi compañía habría gastado 3 euros, la mitad de el "regalito".

Que hora tienes?

 


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